368.- HUEVOS REVUELTOS



 
Cuando Simone se desnuda
frente a la luz del espejo,
de su tibia barriga sin alas,
del peinado de nalgas que rompe
y separa el resto viscoso
de un sol de gallina,
creyendo que era un texto de semen,
a Sartre le tira una bala:

—¿Qué fue primero, querido;
la mujer o lo que deviene en hombre?

Dicho al batir sus huevos revueltos