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Cuando Byron cruza a nado
el estrecho Dárdanelos con su pie equino.
Yo cruzo Santiago de Chile en bicicleta
a pie firme con mi dolor de muelas
Pedaleo por el desvío de Avenida Grecia
mirando calles de anticuarios vivos,
y un helénico prado verde umbrío
De todos ellos prefiero estos últimos
porque dan sombra sombría
Es un verano perfecto para morir bien muerto
por la independencia de Grecia
y por la cual siento un olímpico desprecio.