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Cuando el arquitecto Mansard
padre de Versailles
vio al enano de la cornisa llorar por amor a su gárgola
y escuchó gemir en los techos
al inquilino colector de mariposas
y polillas;
inventó la mansarda.
Evidentemente
cuando ataca la polilla que no captura el colector
se oye gemir al enano en el desván
para el cual inventó la mansarda
el arquitecto Mansard.
Este es un cuento efectivo
un cuento eminente
en un bostezo de horas de tedio infernal.